Campanario

HISTORIA Campanas para la Cruz del Tercer Milenio

    La necesidad de un campanario

    En el mes de abril del año 2005 en una de las innumerables visitas realizadas a la Cruz del Tercer Milenio por el Arzobispo Emérito de La Serena Mons. Bernardino Piñera Carvallo y siendo huésped en la residencia del empresario Raúl Meléndes Cathalifaud, éste organizó en la noche del Domingo de Ramos, una cena íntima a la que asistí acompañado de mi señora madre. Estaba Don Raúl, su señora Anita Flores, Mons. Piñera y nosotros. Era lógico que como primer tema de conversación mientras degustábamos el aperitivo, habláramos de la solemne celebración que había presidido Monseñor y de la masiva participación de la comunidad. Yo muy contento con escuchar a Mons. Piñera de los favorables comentarios y ante la pregunta sobre la organización y convocación de la gente, le respondí que se hacía por medio de invitaciones radiales y escritas. Él me mencionó que desde la sacristía le parecía haber sentido un tañido de campanas, y yo le respondí que era una grabación que se hacía escuchar para dar mayor solemnidad a la celebración, pero que sería hermoso en el futuro contar con un campanario que pudiera convocar y animar a la comunidad.

    Vientos de campanas

    Esta idea me inquietaba desde hace tiempo ya que viviendo en el centro histórico de Roma por algunos años y rodeado de iglesias, era habitual para mí sentir el tañido de las campanas que dan vida a una celebración litúrgica A esta observación, Monseñor Piñera me dijo: "si tú das inicio a la instalación de un campanario yo te ayudo; vemos como conseguimos los recursos. Yo hablo con mi familia y otros amigos, porque a mí me gusta mucho igual sentir un campanario. Creo que esto sería sin duda, la voz de un monumento importante como la Cruz". Para mí escuchar esta apreciación, fue una buena recarga de entusiasmo, más aún cuando mi amigo Raúl agregó: "Ramoncito, no hay tiempo que perder. Ahora mismo se tiene que dedicar a proyectar estas campanas y nuestro amigo Bernardino nos va a ayudar".

    Me recuerdo que al día siguiente Mons. Piñera tenía vuelo desde La Serena al mediodía. Entonces llamé temprano al Alcalde entonces Pedro Velásquez para redactar en conjunto una carta oficial pidiéndole a Mons. Bernardino su respaldo en esta iniciativa.

    A los días después también llamé al Cardenal Jorge Medina, para contarle la nueva iniciativa. Él por esos días, estaba de paso en Chile y me dijo que le agradaba la idea. Le pedí un consejo respecto a quien podía encargarle un estudio del anteproyecto y me dijo que las mejores campanas del mundo las hacía Rincker en Alemania. Y que de hecho cuando él era Obispo Arzobispo de Valparaíso, había agregado al campanario que ya tenía cuatro campanas, otras tres de Rincker "y que hacían un conjunto sonoro espléndido". Manifestando además, que en la iglesia de la Transfiguración, frente a su departamento en Las Condes, la misma empresa había instalado otro campanario y que cuando yo viajara a Santiago aprovechara para ir a escucharlas. Más me entusiasmé con la idea y fue así como una tarde de invierno del mes de agosto estando en el departamento de Su Eminencia, comenzaron a sonar las campanas para la misa de la tarde. Salimos al balcón a escucharlas. Quedé encantado y le pedí al Sr. Cardenal que nos consiguiera en su parroquia la información de los profesionales para tomar contacto. él inmediatamente me dio el nombre del párroco y el teléfono "y me dijo que le llamara personalmente de su parte y le pidiera la información", lo que hice gustoso al otro día.

    Campanas empiezan a cobrar vida

    Inicie a conseguir información de la empresa alemana Rincker y cuando tuve en mis manos información inicié algunas gestiones para lograr conseguir el financiamiento ya que se trataba de un proyecto importante, pero de alto costo. Antes de la muerte de Su Santidad Juan Pablo II y con ocasión de la bendición del busto en bronce del Papa, yo había hablado previamente de este proyecto con el Cardenal Joseph Ratzinger, entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. A él le había agradado la idea y esto era un buen inicio para conseguir algunos benefactores en Alemania. Sin embargo, a las semanas después, él fue elegido Sumo Pontífice y no logré, a través de él, conseguir esta colaboración. Más tarde, conversando con el Alcalde de Coquimbo Pedro Velásquez Seguel, acerca de este proyecto, él me sugirió que el Departamento municipal de Planificación (Secplan) elaborara técnicamente el proyecto para presentarlo al Gobierno Regional y lograr el financiamiento total. Me contacté rápidamente con una destacada funcionaria de esa repartición, Tatiana Cárdenas, informe de la disposición del Alcalde para que ellos trabajaran técnicamente en este proyecto y estudiaran la viabilidad con el objeto de presentarlo a un fondo concursable. (Fondos culturales gubernamentales).

    Gestión que se retrasa por cambio de Alcalde

    Lamentablemente meses más tarde, y ya estando terminado el proyecto para presentarlo al Gobierno, Velásquez fue inhabilitado de sus funciones siendo elegido por el Concejo municipal, Oscar Pereira Tapia. Con su elección era lógico pensar que el proyecto quedaria por un tiempo mas en carpeta. Pero decidi no retroceder y continuar remando con más fuerza en contra de la tormentosa marea del momento, proponiéndole a Pereira de trabajar reservadamente en esto le ofrecí toda mi colaboración voluntaria con el objeto de sacar adelante los proyectos para la Cruz, entre ellos el campanario, él aceptó con gusto mi propuesta. Una de las primeras acciones fue aprovechar la visita que realizó la Presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet a Coquimbo para inaugurar un consultorio y visitar el Estadio de Coquimbo que se deseaba por remodelar. En esa misma ocasión, preparé una carta para la Presidenta con la firma del Alcalde Pereira donde le presentábamos el proyecto del Campanario por si lográbamos obtener una colaboración de ella. De esta carta nunca supimos una respuesta.

    Alcalde Oscar Pereira Tapia: Viaja a Roma

    Regresando a Roma en el mes de septiembre del año 2007 para retomar mis estudios, sorpresivamente los primeros días de noviembre, recibí una atenta llamada de Mirna Cortés, a la época Jefe del Departamento Jurídico municipal que me informaba que el Alcalde de Coquimbo Oscar Pereira en compañía del funcionario Esteban Perfaud, Jefe del Departamento de Control viajaría a Roma del 27 de noviembre al 3 de diciembre del año 2007 para interiorizarse de los avances del proyecto del Vía Crucis Monumental. Muy contento con esta noticia, ya que reiteradamente le había pedido al Alcalde Pereira que realizara este viaje para que se diera cuenta de la importancia de este proyecto, le planifiqué una agenda acorde a los días que estaría en Roma. Incluso consideré oportuno para él un saludo personal al Santo Padre Benedicto XVI, me parecía que al visualizar y el Alcalde toda la obra, se empeñaría y comprometería mayormente en darle continuidad a la terminación de La Cruz del Tercer Milenio. ¿Y si estaba a mi alcance por qué no hacerlo? ¿Acaso no había hecho esa misma gestión para el anterior Alcalde? (En esta ocasión pensaba en Aristóteles ya que para él "la política es el arte de gobernar…". Y yo podía estar entregando otra vez "el arte en la espiritualidad con idealismo vocacional".

    La verdad es que entonces decidí buscar otra alternativa pensando en el cómo poder lograr de una vez la concreción de este postergado proyecto. Me comuniqué con María Yolanda Correa de Errázuriz y le solicité que en su condición de Presidenta del Círculo de Amigos del Museo Cardenal Jorge Medina Estévez, asumiéramos nosotros este desafío.

    De igual forma, me comuniqué con los otros Directores y acordamos unánimemente de asumir esta nueva responsabilidad.

    Gracias a Benefactores; Nueve campanas serán la voz de la Cruz

    Ello dio origen a redactar una carta para algunos cardenales y empresarios. Los primeros en responder favorablemente fueron: el Cardenal Joachim Meisner de la Arcquidiócesis de Colonia en Alemania, el Cardenal Julián Herránz, el Cardenal Jorge Medina, el Arzobispo Bernardino Piñera, el empresario italiano Albano Poli, los empresarios chilenos María Aguilar de Canales y Carlos Olivares Díaz. Teniendo este respaldo quise personalmente tomar contacto con la fundición de campanas Rincker en la ciudad de Sinn, Alemania, y gracias a la colaboración de mi amigo sacerdote religioso de la Familia de María, Huber Francisco Abfalter, logré hacer el primer contacto con la empresa.

    Desconociendo yo la lengua alemana, era muy difícil ordenar un trabajo de este nivel directamente. Entonces el Padre Huber al no poder acompañarme personalmente en una eventual visita a Rincker, se preocupó que otro sacerdote el Padre Antonius María Sohler de su Congregación, me acompañara e hiciera de traductor del alemán al italiano. Al tener esta gentil disposición, organicé un viaje a Colonia desde el 24 al 27 de abril del año 2008 con dos objetivos principales, primero, encontrar personalmente el día 25 al Cardenal Joachim Meisner para agradecerle su contribución y, segundo, para visitar el día 26 la fundición Rincker.

    Todo resultó bien gracias a la gentileza del Padre Antonius y a la comprensión de Hanss Rincker representante de la octava generación de la familia de campanas. Logramos en esta visita cerrar el contrato por las nueve campanas que compondrán el campanario. La verdad es que yo estaba decidido a firmar en esta ocasión el contrato correspondiente. Y había pensado en que una vez que me dieran el presupuesto, tomaría contacto telefónico desde el lugar con la Presidenta del Círculo, la señora Correa de Errázuriz y con el Tesorero Francisco Javier Errázuriz García Huidobro para solicitar su anuencia al planteamiento.

    En el acuerdo con Rincker, se estableció que cada una de las nueve campanas sería decorada según el deseo del benefactor, y con los correspondientes escudos cardenalicios o episcopales según correspondiera. Finalmente, y gracias a Dios por intercesión de Su Siervo Juan Pablo II, a quien había encomendado este proyecto, veía igualmente que se estaba concretando gracias a la colaboración de nuestros benefactores. He ahí la necesidad del campanario que con ocasión de mi ordenación sacerdotal el día sábado 27 de Junio del año 2009, se ha culminado la campaña para financiar las últimas cuatro de nueve campanas para la Cruz del Tercer Milenio. Gracias a la generosidad de mis amigos empresarios italianos Francesco Mastrantonio, Lorenzo Quaresima, Tullio Ricci y Maurizio Filotto.

    Ahora esperamos y gracias al financiamiento dejado en una de sus ultimas sesiones del Concejo municipal por el fallecido Alcalde Oscar Pereira Tapia, instalar las nueve campanas 5.400 kilos de metal en la torre de 33 metros del monumento, las que serán bendecidas mañana en el Vaticano y sentir finalmente el tañido melodioso como la voz de una obra con impronta histórica para ser no sólo admirada, sino escuchada.

    Campana Tono Nota Musical Diametro mm Peso KG
    1 Des ' Re bemol 1360 1.530
    2 Es ' Mi bemol 1200 1.060
    3 F ' Fa- 1075 760
    4 Ges ' Sol bemol 1010 630
    5 As ' La bemol 900 450
    6 B ' Si 806 320
    7 Ces ' Si ¨¨ 748 280
    7 min C ' Mi bemol 715 250
    8 Des ' Sol bemol 670 180
    Peso Total 5.460